Durante décadas se ha discutido la valides de los diferentes modelos económicos y por supuesto dentro de ellas el rol que debe desempeñar "El Estado". Hemos pasado desde modelos Keynesianos donde el Estado tenia un gran peso en el desempeño del mercado hasta modelos liberales como los de hoy, donde el Estado intenta cumplir solo una función básica de regulación dejando que los diferentes agentes privados sean los que muevan el mercado.
Dentro de lo complejo que puede resultar este análisis, existe una variable que se comporta de manera muy significativa acorde con el modelo que se implante y que además tiene un importante impacto político, social y económico: La masa laboral Estatal.
Si nos ubicamos en el caso Peruano notaremos como esta importante masa laboral ha variado notoriamente durante los diferentes gobiernos que han pasado a lo largo la era Republicana. Durante varios de los regímenes dictatoriales o con un pensamiento Estatal marcadamente intervencionista, el Estado creció de manera considerable, cosa que ha sido habitual durante la mayor parte de la Republica.
Muchos de nosotros tendremos la percepción de que el Estado es un aparato ineficiente y corrupto, lo cual se ve incentivado, entre tantos factores, por no ser el suyo un rol empresarial, lo que no le permite fijar metas concretas y palpables de medir de forma económica como las de generación de valor que tiene una empresa. Adicionalmente, vemos que normalmente no hay un gran estímulo a trabajar en él especialmente por lo poco competitivo de sus remuneraciones con relación al sector privado por lo que gran parte de su personal termina siendo poco competente.

La principal hipótesis que planteo es que el Estado participa aun de manera activa en el sector empresarial cuando este no debiese ser su rol, debido a que por su naturaleza tiene como finalidad última la maximización del bienestar social y no un fin económico. Esto hace que se desperdicien valiosos recursos en proyectos que los podría llevar a cabo mas eficientemente el sector privado. Además otro gran problema es que al no ofrecer atractivas oportunidades de desarrollo profesional, no capta, ni desarrolla el talento laboral le es necesario, haciéndolo un Estado ineficiente con numerosa burocracia, lo que termina trayendo consecuencias negativas en el mercado y la ciudadanía.
La reforma del Estado podría justificarse solo por el hecho del inmenso aparato estatal burocrático e ineficiente que en gran parte existe, el cual representa un costo innecesario para la economía de un país, afectando las acciones de sus agentes económicos.
Sin embargo, su viabilidad no es tan sencilla como se quisiera. Esto principalmente porque sus resultados generalmente se ven en el mediano y largo plazo, no siendo por ende un tema que pueda atraer el apoyo político el cual busca siempre ese reconocimiento mediático de sus políticas.
Entre los principales problemas y dificultades que enciernen las instituciones publicas están los problemas de supervisión y control, de falta de claridad de objetivos, de selección de funcionarios con criterios no necesariamente ligados a su capacidad para desempeñar los cargos, de duplicidad de funciones, de inadecuada coordinación, entre otros. El crecimiento económico no puede estar acompañado solamente por un adecuado manejo de ratios y cuentas fiscales, sino también por la consolidación de instituciones estables y eficientes.
La alternativa del servicio civil de carrera constituye una reforma muy ambiciosa, pues requiere una drástica reducción en los niveles de personal y herramientas gerenciales sofisticadas para encarar las nuevas reglas y procedimientos que derivan de un sistema de meritos. Al igual que en el sector privado, un trabajador del Estado debe contar con los incentivos necesarios para ser eficiente y hacer su labor cada vez mejor.
La reforma del Estado podría justificarse solo por el hecho del inmenso aparato estatal burocrático e ineficiente que en gran parte existe, el cual representa un costo innecesario para la economía de un país, afectando las acciones de sus agentes económicos.
Sin embargo, su viabilidad no es tan sencilla como se quisiera. Esto principalmente porque sus resultados generalmente se ven en el mediano y largo plazo, no siendo por ende un tema que pueda atraer el apoyo político el cual busca siempre ese reconocimiento mediático de sus políticas.
Entre los principales problemas y dificultades que enciernen las instituciones publicas están los problemas de supervisión y control, de falta de claridad de objetivos, de selección de funcionarios con criterios no necesariamente ligados a su capacidad para desempeñar los cargos, de duplicidad de funciones, de inadecuada coordinación, entre otros. El crecimiento económico no puede estar acompañado solamente por un adecuado manejo de ratios y cuentas fiscales, sino también por la consolidación de instituciones estables y eficientes.
La alternativa del servicio civil de carrera constituye una reforma muy ambiciosa, pues requiere una drástica reducción en los niveles de personal y herramientas gerenciales sofisticadas para encarar las nuevas reglas y procedimientos que derivan de un sistema de meritos. Al igual que en el sector privado, un trabajador del Estado debe contar con los incentivos necesarios para ser eficiente y hacer su labor cada vez mejor.